24 horas y 2 minutos, ese es el tiempo total.
A las 22:00 horas del martes todo empieza. Luisa, una compañera del Club nos había invitado a un plato típico de la cocina portuguesa. (No podíamos desaprovechar la oportunidad de probar la cocina casera). El plato era Bacalhau à Bras. Buenísimo (pincha aquí para ver la receta). Luisa y su marido nos pusieron una buena “platerá”, y nos hicimos con ella. Además de comer bien, lo pasamos genial. Pasadas la 1:30 AM, salíamos de su casa. Directos a la cama, pues en unas horas nos íbamos camino a la Feria Internacional del Chocolate.

Para ver el video de la receta pulsa aqui y conecta los altavoces
A las 09:00 estábamos en la puerta de casa de Diana. El objetivo: irnos los 3 a comer chocolate! Pero primero haríamos un par de paradas.
A las 10:00 llegamos a Leiria. Habíamos pasado cerca de esta ciudad muchas veces, y siempre con curiosidad de conocer su Castillo. Y eso hicimos precisamente. Nos dimos un paseo por las ruinas, y en una hora estábamos camino de Tomar.

Castillo de Leiria
A las 11:30 llegábamos a Tomar, patrimonio de la humanidad. Tras la correspondiente parada en información turística, nos dirigimos a la Mezquita, la más antigua de Portugal. Y de ahí, al Convento-Castillo Templario, en lo alto de la ciudad. Nos es el primer Convento que visitamos aquí en Portugal, pero este nos sorprendió por su extensión. Los Templarios, y después la orden del Cristo, construyeron aquí un Convento, semejante al de Jerusalén, que no deja de sorprender en cada uno de sus rincones.

Mezquita y Convento
Comimos en Tomar, Carlos una “Feijoada”, y Diana y Geno, “pataniscas de bacalhau” . Y después la “comilona”, nos pusimos en camino del final de la excursión: Obidos y su Feria Internacional del Chocolate.
A las 17:00 horas comenzaba el curso de Chocolate al que estábamos inscritos. Y allí estábamos los tres, puntuales para “cocinar” y comer “choco”. Un Browning y unas trufas de chocolate blanco a la naranja fueron las delicias hechas por los “chefs”. De muy alta calidad los dos platos (y el que os escribe, es un experto en chocolate).



Tras el curso, traspasamos las murallas de la Ciudad (de gran encanto al tratarse de una Ciudad completamente amurallada),y entramos en la Feria. La verdad, no hay palabras para expresar nuestras caras. Digamos que “asombro” se queda corto. Diana definió bien lo que era aquel lugar, era como estar en la casa de Hansel y Gretel. El recinto ferial estaba lleno de casitas, cada una de ellas, grandiosamente decorada, y experta en un tipo de cocina chocolatera (una de las casitas, era de Chocolates Gomes, de Sueca). Había parque de juegos, recinto de conciertos, estatuas de chocolate, peluches gigantes que animaban la fiesta... Y mucho, mucho chocolate. ¡Quien pudiese ser feriante chocolatero!
El placer en imagenes
Tras el paseo por el recinto, y las inevitables “catas” de distintos manjares, (placer, placer, mucho placer, tras cada una de ellas), y con la “panza” llena, emprendimos viaje de vuelta a Coimbra.
A las 22:02 llegábamos a casa. Habían sido, desde la cena en casa de Luisa, veinticuatro horas y dos minutos muy intensos. Donde lo que no hubo fue hambre. Y vosotros que, ¿tenéis hambre ahora? (rectas aquí)
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